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BRIT OLAM Centro Noajida Mundial


¿Qué es un Bnei Noaj?

¿Qué es un Bnei Noaj?

-Por el Rav Uri Cherki - Mayo 11, 2015
  1. Reconocimiento del mensaje de los profetas transmitido por el Pueblo de Israel
El término Bnei Noaj- “Hijos de Noé” – se refiere a una personalidad humana específica al que se le concede un valor especial en el judaísmo. El término se refiere a alguien que no es miembro del pueblo judío, pero, en virtud de su reconocimiento del mensaje profético realizado por el Pueblo de Israel, decide aceptar sobre sí mismo el desempeño de varios mandamientos o mitzvot.
La relación entre este ser humano y el Noé bíblico radica en el hecho de que según la tradición judía sólo en la época de Noé se logró el conjunto de leyes mínimo para el alcance de la  moral humana. Este conjunto de leyes permite, entre otras cosas, escuchar la Palabra de Di-s.
La identidad “Bnei Noaj” se caracteriza, ante todo, mediante la aceptación y la observación de los siete mandamientos que se denominan las “Siete Leyes de los Hijos de Noé” – ” sheva mitzvot Bnei Noaj “. Por ‘aceptar’ queremos decir que uno ve estos mandamientos como una norma obligatoria. Por ‘observar’ nos referimos a la realización activa de los mandamientos.
En las Leyes de los Reyes (8: 11), Maimónides distingue entre dos tipos de Bnei Noaj: el “piadoso entre los pueblos” y el “sabio entre las naciones”. El “piadoso  entre los pueblos” es aquel que cumple los siete mandamientos de Noé a través de su reconocimiento del Di-s de Israel y por el hecho de que Él los ordenó. El “sabio entre las naciones” es aquel que cumple los siete mandamientos de Noé, como resultado de su propio razonamiento intelectual. Ambos tipos de Bnei Noaj son hombres de virtuosos, y encontramos diferentes opiniones que giran en torno a la cuestión de qué es preferable.
  1. Los Mandamientos como la base para la relación con lo divino
Vamos a concentrarnos en un punto importante que surge del hecho de que hay dos categorías separadas. En la opinión de Maimónides, aquel que desea ser considerado como “piadoso entre los pueblos ” está obligado a aceptar las Siete Mitzvot como resultado de su reconocimiento del Di-s de Israel. (Y, por tanto, debe hacerlo ante un Beit Din, un tribunal de justicia judío.) El Talmud describe cómo, en el curso de la historia, las siete leyes de Noé se fueron diluyéndose  y caducaron, debido a que la humanidad no las mantuvo. Y asi el Talmud pregunta acerca de esta caducidad: ¿Cómo puede ser que como consecuencia de la falta de cumplimiento de determinados requisitos, esto lleve a que los propios requisitos expiren? El Talmud responde: Los requisitos no fueron anulados, ni caducaron, más bien en lugar de ser  ahora requisitos que deben ser implementado como mandamientos, de ahora en más se implementan como consecuencia de una decisión humana, a través del propio razonamiento de la persona. Aparentemente, esto parece ser un nivel más alto y virtuoso, una  forma de maduración de la humanidad, por así decirlo. Pero en realidad se trata de un signo de caída. A partir de aquí, toda Mitzva de los 7 mandamientos, conducirán a la persona hacia el logro de la perfección humana, pero no lo ayudarán a adquirir la devoción, el apego y la íntima conexión con Di-s.
El Rav Yehuda Ashkenazi (líder de la comunidad judía francesa, 1922-1996) vio este pasaje en el Talmud como la descripción de lo que ocurrió en las primeras etapas del cristianismo. Cuando Pablo de Tarso  anulo los mandamientos, la comunidad de Antioquía comenzó a vivir una vida licenciosa. Pablo les envió una epístola y dictaminó: Todo es lícito, pero no todo es apropiado. Es decir, es necesario seguir realizando las mismas acciones como antes, sin embargo no en la forma de un “mandamiento”, sino simplemente porque este es el comportamiento adecuado. El alma cristiana encuentra  aprensión  y rechazo en la idea de formar una relación con Di-s sobre la base de ‘mandamientos’, ya que sienten que es imposible para el hombre no transgredir, y por lo tanto, la conexión podría ser rota. Debido a esto, en su opinión, lo mejor es formar una relación con Di-s por medio de un canal diferente: ” la Fe”. Y así las leyes pasan a ser una cuestión de cortesía y buenos modales.
Por lo tanto, cuando una persona acepta formalmente sobre sí estas siete leyes, como resultado de su reconocimiento del Di-s de Israel, se podría decir que en realidad está regresando al estado original del hombre, donde el cumplimiento de los mandamientos formó la base para la relación con Di-s.
  1. Preservar una variedad de identidades
En cuanto a las leyes propiamente dichas, la gran mayoría son en un sentido negativo: la prohibición del homicidio, la prohibición de robo, y así sucesivamente.  El Judaísmo, de forma premeditada, no da definiciones positivas para la forma en que un Bnei Noaj debe servir a Di-s, ya que el servicio cambia de acuerdo a la identidad humana de cada nación. Si fueran proporcionadas instrucciones positivas de  cómo servir a Di-s, ello desvirtuaría la identidad única de los miembros de cada nación, y en última instancia, derivaría en una especie de imperialismo cultural. El postulado fundamental del judaísmo es que la identidad humana original se diversificó, y cada nación y cultura expresa sólo una dimensión específica de la identidad humana, una cierta manera de ser hombre, un camino específico para conocer a Di-s. Por lo tanto, el judaísmo aspira a unir a todas las diversas identidades de la humanidad en un esfuerzo común, de cooperación, con el fin de restaurar la identidad humana original.
De esta manera, el esfuerzo espiritual para lograr la devoción y el apego a Di-s es común a toda la humanidad, donde quiera que estén, siempre y cuando mantengan, en la práctica, estas Siete Mitzvot. En ocasiones, debido a la corrupción de la sociedad, el individuo se ve recluirse y retirarse  de una sociedad específica con el fin de avanzar en un camino espiritual, pero en tiempos normales es posible avanzar espiritualmente a través de la  relación con su presente entorno cultural.


 

¿Por qué ser un Noájida?

 
A medida que pasan las generaciones, la humanidad está avanzando hacia la sabiduría y la bondad
 
A. La humanidad y la aspiración trascendente
A medida que pasan las generaciones, la humanidad está avanzando hacia la sabiduría y la bondad. Este avance se lleva a cabo en su mayor parte – en concreto dentro de las últimas generaciones – en el ámbito humanista-naturalista, es decir: en un mundo cerrado.
Sin embargo, existe en el hombre una demanda para cumplir con lo trascendente [que está más allá del mundo, el infinito] a fin de dar sentido a su mundo. Hay personas destacadas en cada país, quienes son capaces de vez en cuando romper la barrera del mundo y que por lo tanto escuchar la Palabra de Di-s. Sin embargo, la mayoría de la humanidad, exige al pueblo de Israel para esto, ya que la profecía de Israel, es trascendente por naturaleza.
Por otra parte, para que el hombre, al volverse hacia el plano de lo trascendental de una manera completa, es lo trascendental, en primer término, lo que debe activar el hombre. Encontramos este tipo de posicionamiento sólo en la nación de Israel. Por lo tanto, la devoción a Di-s más completa, depende de la recepción de la Palabra de Di-s a través de la nación de Israel.
B. La profecía permite el avance y la esperanza
Expliquemos esto: podríamos ver a la totalidad de la vida del ser humano como una serie de preguntas y respuestas. En primer instancia, comprendemos algo específico. Posteriormente, formulamos una pregunta, creando un espacio en nuestro intelecto, para un nuevo tipo de entendimiento. Cuando llegamos a una nueva comprensión, podemos entender que vivimos en un mundo más completo. Y el proceso continúa: cada nuevo entendimiento crea las condiciones para la siguiente pregunta y la pregunta impulsa al hombre hacia adelante.
Hay algo maravilloso sobre el hecho de que no hay un propósito totalmente comprensible y definitivo en lo que se entiende por humanidad.
Existe una gran diferencia entre el mundo filosófico de Baruch Spinoza y el mundo de la profecía. En la visión de Spinoza encontramos que hay una explicación definitiva y final para los diversos fenómenos que se suceden. Este mundo es un mundo cerrado, ya que su forma de pensar corta la posibilidad de avanzar.
Por el contrario, el mundo de la profecía, es abierto, ya que incluso después que el hombre recibe su respuesta, ésta no es definitiva, aún hay más que preguntar. En este avance, el mundo adquiere proporciones mayores, encontramos que en este caso hay esperanza, pues al no ser nada definitivo ni tener un punto final, vemos con anhelo y esperanza lo que pueda llegar en el futuro.
El proceso de avance por medio de las preguntas, lleva al individuo más allá de los límites de la propia vida. Esto es lo que Maimónides escribe acerca de Moisés en su introducción a la Mishná:. “nuestro maestro Moisés no murió, sino que fue a servir en el cielo “. El proceso continúa incluso, cuando se pasa de este mundo al otro.
C. Cooperación entre el hombre y Di-s
Las grandes mitologías conservan en la memoria colectiva humana la época en la que ” Di-s caminó sobre la tierra”. Es decir, la presencia divina se sentía cercana y directa. La tradición judía llama a esta sensación, hashra’at Shejiná, la revelación de la Divina Presencia. Sin embargo, la realidad histórica indica que el conocimiento de Di-s se olvidó en los corazones de los hombres y los únicos que conservan un sentir vivo y significativo, para lograr un acercamiento con el Creador, somos los judíos. Así escribe, por ejemplo, Blaise Pascal (matemático y filósofo francés, 1623 – 1662): “Si alguna vez lo divino se revela al hombre, entonces debemos recurrir a los Judíos a recibir esa tradición.”
El hombre está llamado a participar en la realización del acto de la creación, es decir, para traer al mundo a un propósito que va más allá de su propia existencia.
Rabino Oury Cherki
 

 
La fe sin soledad

La fe sin soledad

 
La primera enseñanza que obtenemos de este maravilloso cuento es que LA SOLEDAD ES LA RAÍZ DE LA LOCURA…
-por el Rav Daniel Askenazi
 
Rabí Najman de Breslev nos cuenta una maravillosa historia acerca de un rey que poseía todo cuanto quería: poder, riquezas, conquistas. Pero lo más preciado que tenía era su único hijo, el heredero del reino.
Desgraciadamente, el hijo del rey se volvió loco y decidió que era un pavo. Se quitó toda la ropa y cloqueaba bajo la lujosa mesa de comedor del rey. El príncipe se negaba a comer la comida real, prefiriendo hurgar entre las migajas de pan y huesos. Aleteaba alrededor con sus tontas alas de papel y cloqueaba tan fuerte que los invitados a palacio tenían que ponerse tapones en los oídos, cuando venían a ver al rey. El rey también proporcionaba protectores para las piernas a sus huéspedes, para protegerlos de los picoteos del príncipe-pavo.
El rey estaba muy triste. Envió avisos a los más grandes médicos, psicólogos, e hipnotizadores. Y así, un doctor llegó  al palacio, examinó al príncipe-pavo y dijo que le daría una pastilla que calmaría su aleteo constante. La pastilla sólo le causó frecuentes accidentes y le hizo quedar despierto durante toda la noche, cloqueando más alto que nunca.
El psicólogo trató de llegar hasta el fondo del problema validando sus sentimientos de pavo. El príncipe-pavo, sin tener en cuenta los murmullos del psicólogo siguió picoteando en los tobillos del frustrado psicólogo hasta que se escapo lloriqueando. El rey, que amaba tanto a su hijo, no sabía lo qué hacer. Todo el dinero y el poder del mundo no le servían para nada, estaba desvalido.
Hasta que un día, un Sabio apareció en el palacio. Él había oído sobre el problema del rey y dijo confiadamente: “Yo puedo curarlo”.
Llegado a este punto, el rey ya no tenía nada que perder. El Sabio explicó que sus métodos podrían parecer un poco raros, pero era obligatorio que le dejaran hacer las cosas según su criterio. El rey concordó e instruyó a todos sus criados hacer exactamente lo que decía el Sabio, aun cuando lo que él pidiera pareciera muy extraño…
Inmediatamente, el sabio comenzó a poner su método alternativo en práctica. Se quitó toda la ropa, se puso alas de papel y se sentó al lado del Príncipe-Pavo bajo la mesa real. El príncipe le miró graciosamente, y aún siguió comiendo sus migajas y huesos. El sabio también comenzó a picotear en los restos.
“¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?”, preguntó el Príncipe-Pavo.
El sabio contestó a su pregunta con otra pregunta: “¿Quién eres tú?, ¿¿y qué haces tú aquí??
“Soy un pavo”, contestó el príncipe.
“Genial, yo también soy un pavo”, contestó el sabio.
El Príncipe-Pavo estaba contento de encontrarse con otro pavo, y rápidamente se hicieron buenos amigos. Cacarearon y picotearon juntos todo el día.
Al día siguiente, después de comer el desayuno de pavo hecho de migas y suciedad, el sabio señaló a un criado para que le lance dos camisas debajo de la mesa, y se puso una de ellas. El Príncipe-Pavo quedó perplejo.
“¿¿Qué estás haciendo??”, preguntó el confuso Príncipe-Pavo.
“Me pongo una camisa. ¿Piensas que pavos no llevan camisas? Puedes ser un pavo y aún tener una camisa puesta”.
El Príncipe-Pavo se encogió de hombros y se puso la otra camisa.
Al día siguiente, después de jugar un juego de pavos, el sabio le indicó a un criado que le lance debajo de la mesa dos pares de pantalones, y se puso uno de ellos.
El Príncipe-Pavo quedó perplejo. “¿¿Qué estás haciendo??”, preguntó al sabio.
“Me visto pantalones. ¿Piensas que pavos no llevan pantalones? Puedes ser un pavo y aún tener pantalones puestos”.
El Príncipe-Pavo se encogió de hombros y se puso el otro par de pantalones.
Al día siguiente, justo después de los ejercicios mañaneros diarios de cacareo, el sabio señaló a un criado para que traiga debajo de la mesa platos plenos de los alimentos reales más finos, sanos y deliciosos de la mesa del rey. El sabio comenzó a comer la comida real.
El Príncipe-Pavo quedó perplejo. “¿¿Qué estás haciendo??”, preguntó al sabio. “Estoy comiendo comida real. ¿Piensas que pavos no pueden comer una  comida real? ¡Puedes ser un pavo y aún comer comida real!”.
El Príncipe-Pavo se encogió de hombros y se puso a comer la comida real.
Al día siguiente, el sabio inició la etapa final de su operación. El sabio se levantó, se quitó toda la suciedad de su ropa, y se sentó a la mesa del rey. El Príncipe-Pavo quedó perplejo. “¿¿Qué estás haciendo??”, preguntó al sabio. “Me siento a la mesa. ¿Pensabas que los pavos no se sientan a la mesa? Puedes ser un pavo y aún sentarte a la mesa”. El Príncipe-Pavo se encogió de hombros, se levantó, se sacudió de encima toda la suciedad de su ropa y se sentó también a la mesa del rey.
Durante algunos días, el sabio y el Príncipe-Pavo se sentaron juntos a la mesa del rey, vestidos con ropa real y comiendo la comida real. Por fin, una mañana, mientras el sabio y el Príncipe-Pavo bebían a sorbos un poco de café turco, el príncipe empezó a mirar a su alrededor, miró el comedor real, todas las pinturas lujosas, las delicadezas, los criados y, finalmente – a su padre, el rey. Él finalmente entendió: ¡Él era un príncipe, no un pavo!
FIN
He de decir que la primera vez que escuche esta historia de boca de mi maestro el Rab Natan Grinberg, me pareció algo extraña. El Rab nos pidió que cada uno pensara en la moraleja que el cuento de Rabi Najman podía tener y regresáramos al otro día con una respuesta.
Y bien, que significado puede tener la historia sobre un príncipe que cree que es pavo.
La historia del príncipe-pavo nos viene a enseñar entre otras cosas uno de los fundamentos más importantes de la fe que una persona debe tener en su Creador, veamos como:
El príncipe estaba acostumbrado a tener todo lo que quería, su padre el rey, ocupado con los asuntos del reino, no tenía tiempo para hacerse cargo de la educación de su hijo por eso era educado por los mejores maestros y comía los manjares más exquisitos, a fin de cuentas era el heredero del reino por lo que siempre estaba rodeado de gente dispuesta a hacer todo cuanto él decía. Y sin embargo, rodeado de gente el príncipe se sentía sólo, los sirvientes hacían lo que debían, si no, ponían en riesgo sus vidas, los maestros solo le informaban, no se encargaban de formarlo como ser humano y su padre, el rey, nunca estaba ahí porque los reyes no pueden desocuparse de su reino. Sí, el príncipe se sentía solo, tan solo que se volvió loco.
La primera enseñanza que obtenemos de este maravilloso cuento es que LA SOLEDAD ES LA RAÍZ DE LA LOCURA. El príncipe desesperado por obtener la atención de los que lo rodean o simplemente dejándole de importar todo no hubiera enloquecido si no hubiera estado tan solo. Todos los expertos que pasaron por él, no tenían intención alguna en sacarlo de su problema sino simplemente cumplir con su trabajo hasta que llegó el sabio.
La primera pregunta que hace el príncipe es ¿Quién eres tú?, el sabio en vez de responderle directamente le dice ¿y Quien eres tú? Diciéndole en otras palabras: Mira aquí estoy yo, sentado junto a ti, no estas sólo, me intereso por ti, ¿Quién eres tú? Es lo primero que debo saber. ¿Eres un pavo? Yo también soy un pavo, somos iguales. Primero debo escuchar lo que tienes que decir, posiblemente esa es la manera en la que te puedo ayudar. Sí, primero te escucharé y luego hablaré yo.
Un bello principio que realmente debemos usar en nuestra vida cotidiana con el prójimo, con nuestra pareja, con nuestra familia, a veces no necesitas decir nada, simplemente estar allí, simplemente tener una mano de apoyo. Muchas veces la gente no busca nuestro consejo sino simplemente una persona con la que puedan contar, una persona que los escuche. Una enseñanza al nivel del hombre con su prójimo, que si aplicamos día a día seguramente nuestras vidas serán mejores. Y aún así hay muchas cosas más que aprender de ésta historia, sobre todo a nivel del hombre con Di-s, veamos:
Ya dijimos arriba que la soledad es la raíz de la locura y ya escribieron nuestros sabios que una persona no peca a menos que entre en él un espíritu de locura, entonces por deducción simple obtenemos que una persona no peca a menos que se sienta solo y esa es precisamente la gran enseñanza de esta historia, la persona peca cuando siente que El Creador no está con él, que cualquier prueba no será superada por sencilla que parezca porque Hashem lo ha abandonado. Y ese es precisamente el juicio que El Creador hará después de 120 años, ¿Por qué pecaste si sabias que yo estaba contigo? ¿Por qué te sentiste solo? ¿Qué no estaba yo ahí?
Yo se que muchos de ustedes a veces siente flaquear, sobre todo cuando la familia, los amigos y el círculo cercano reacciona a veces con burlas y a veces con hostilidad, es casi imposible no sentirse solo en un mundo que te mira con indiferencia en el mejor de los casos o que está en tu contra en el peor, pero ustedes saben la verdad, saben que su camino es correcto y que al fin de cuentas su recompensa será inmensa. Todo lo que deben saber (saber, no creer) es que ese es uno de los grandes fundamentos de la fe, saber que Hashem está con nosotros todo el tiempo, a cada instante, que si Hashem me ha puesto una prueba puedo superarla, que no hay lo que temer incluso si todo el mundo se pone en contra nuestra, es saber que no estamos solos y que nunca lo estaremos y por supuesto que aunque nos pasen cosas malas todo es para bien o para mejor.
Si sabes eso, nadie nunca se podrá interponer en tu meta de vivir una vida plena, si sabes eso, es lo que te convierte en hombre libre, si sabes eso estas cumpliendo con el objetivo que el Creador Tiene para ti y no hay nada más bello que eso.
Esa es la esencia del primer mandamiento noájida de creer en un solo Di-s, creer en Él es saber que esta aquí, en este momento contigo aunque sientas que todo el mundo esta en tu contra.




Espiritual, te lo repito

Es un tema simple, pero que la cultura humana ha tergiversado y oscurecido…
Es un tema simple, pero que la cultura humana ha tergiversado y oscurecido.
Es un tema fundamental, pero se hace equívoco y difuso a causa de las pésimas definiciones.
Es un asunto esencial, pero que se la pasa disfrazado de otra cosa.
Espiritual.
¿Qué es en realidad?
Espiritual es aquello que nos conecta (positivamente) con Dios, con el prójimo y con nuestra esencia (Yo Auténtico).
Dar plata a un pobre, espiritual.
Pagar al trabajador como corresponde en tiempo y forma, espiritual.
Educar a los hijos para ser personas de bien y justos, espiritual.
Pasar un tiempo de valor con la familia, espiritual.
Rezar, sí, también lo es.
Cuidar de la salud, espiritual.
Hacer ejercicio, de manera moderada, espiritual.
Estudiar lo que nos sirve para mejorar como personas y comunidad, espiritual.
Cumplir los mandamientos, aquellos que Dios nos ha dado a cada cual, espiritual.
Lo que es parte del estilo de vida judío para los judíos, el judaísmo, es espiritual para el judío.
Lo que es idiosincrasia nacional, que no contradice los mandamientos del Eterno, es espiritual para todos.
Hacer terapia, o tomar consejería para asuntos emocionales, espiritual.
Trabajar con corrección, espiritual.
En resumen, espiritual, el camino a casa. El camino a la unidad. Al ser.
Tan simple, tan entreverado por creencias ajenas, dogmas, doctrinas, religiones, ideología, deseos… tan oscurecido y entorpecido por el EGO.
¿Se comprende la idea?
Y si no, ¿qué es lo que no se comprende?
YehudaRibco
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